
del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en el Parque Aeroespacial Nacional,
a las afueras de Teherán, Irán. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
TEHERÁN, Irán, 10 de marzo de 2026.- En una escalada verbal sin precedentes en la guerra en Oriente Medio, la Guardia Revolucionaria de Irán respondió este martes al presidente estadounidense, Donald Trump, que sus misiles son “ahora más potentes que al inicio de la guerra” y que el régimen de los ayatolás tiene la capacidad de “expandir” el conflicto a toda la región. La advertencia iraní sacudió los mercados globales y encendió todas las alarmas en Occidente.
El comunicado difundido por la agencia Fars, brazo propagandístico del cuerpo militar de élite iraní, no dejó margen para la interpretación: “Estamos dispuestos a expandir la guerra; la seguridad será para todos o la inseguridad para todos. Somos nosotros quienes determinaremos el fin de la guerra”. La declaración constituye la respuesta más dura que Teherán ha dirigido a la Casa Blanca desde que estalló el conflicto abierto con Israel y Estados Unidos.
Tensiones en la guerra en Oriente Medio: estrecho de Ormuz
Las tensiones en el golfo Pérsico alcanzaron un punto de ebullición después de que Trump sugiriera la posibilidad de “tomar el control” del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Por ese corredor angosto circula el 20% del crudo mundial y volúmenes significativos de gas natural licuado, lo que convierte cualquier amenaza de interrupción en un factor de desestabilización global inmediato.
Netanyahu y la presión sobre el pueblo iraní
Mientras las tensiones militares escalan, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, puso este martes sobre los hombros de la población iraní la responsabilidad de poner fin al régimen de los ayatolás. En una visita al Grupo de Trabajo Nacional de Salud junto al ministro de Sanidad, Haim Katz, el mandatario israelí sostuvo que “romper el yugo de la tiranía depende, en última instancia, de ellos”.
“Nuestra ambición de llevar al pueblo iraní a romper el yugo de la tiranía depende de ellos. Pero no cabe duda de que, con las acciones llevadas a cabo hasta ahora, estamos quebrándoles, y aún nos queda por hacer”, enfatizó Netanyahu en declaraciones recogidas por la prensa local. Sus palabras reflejan la estrategia israelí de combinar presión militar externa con un llamado a la sublevación interna contra el régimen teocrático.
Teherán niega los misiles caídos en Turquía durante la guerra en Oriente Medio
En paralelo a la retórica belicista, el gobierno iraní intentó desmarcarse de incidentes concretos que podrían ampliar el frente de combate. El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, negó en una conversación telefónica con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, que los dos misiles balísticos interceptados en territorio turco durante los últimos días hayan sido lanzados por sus Fuerzas Armadas.
Según confirmó este martes la Presidencia turca, Pezeshkian aseguró a Erdogan que los proyectiles que penetraron en el espacio aéreo turco no proceden de Irán y le prometió abrir una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos. La versión iraní busca evitar que Ankara, miembro de la OTAN, termine involucrándose directamente en el conflicto.
Israel intensifica ofensiva contra Hizbulá
Mientras tanto, la aviación israelí mantiene su presión sobre los activos del grupo chií libanés Hizbulá, aliado estratégico de Teherán. En las últimas horas, las fuerzas armadas israelíes volvieron a bombardear infraestructuras de Al Qard Al Hasan, la entidad financiera vinculada a la organización terrorista, en distintos puntos del territorio libanés.
Según un comunicado oficial, en la última semana el Ejército de Israel ha atacado hasta 30 objetivos de esa entidad bancaria, a la que atribuye proveer de fondos para la compra y producción de armas, además de financiar los salarios de los combatientes chiítas. La ofensiva busca degradar la capacidad logística de Hizbulá mientras se desarrollan las negociaciones indirectas para un alto el fuego en la frontera norte.
Impacto en los mercados energéticos
La combinación de amenazas y contraamenazas tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos. El precio del barril de Brent cayó este martes más del 6%, hasta situarse en el entorno de los 92 dólares, después de haber experimentado una volatilidad extrema en las jornadas previas.
Ayer lunes, el petróleo llegó a dispararse casi un 29%, acercándose peligrosamente a los 120 dólares por barril, ante el creciente temor a una interrupción masiva del suministro en el estrecho de Ormuz. El pánico se desató después de que aumentaran las probabilidades de que Irán intente bloquear el paso de los petroleros como represalia por los ataques occidentales contra sus instalaciones nucleares y militares.
Guardia Revolucionaria exhibe su poderío
El mensaje más contundente de la jornada, sin embargo, provino directamente de la Guardia Revolucionaria iraní, que no solo desestimó las capacidades militares estadounidenses en la región sino que también relativizó el control que Washington dice ejercer sobre las aguas del Golfo.
“(Trump) afirma la presencia de buques comerciales y militares en la región y su fácil paso por el estrecho de Ormuz; mientras tanto, buques de guerra estadounidenses se han estacionado a más de 1.000 kilómetros de la zona para protegerse de los potentes misiles y drones iraníes”, sostuvo el comunicado castrense, en un tono de abierto desafío a la superpotencia occidental.
La nota también reiteró la amenaza más temida por las economías dependientes del petróleo: si Estados Unidos e Israel continúan sus agresiones contra la población y la infraestructura iraníes, las fuerzas de Teherán “no permitirán la exportación de un solo litro de petróleo de la región a la parte hostil y sus socios hasta nuevo aviso”.
“Las decisiones y el futuro de la región están ahora en manos de nuestras fuerzas armadas. No serán las fuerzas estadounidenses las que pongan fin a la guerra”, sentenció el texto, dejando claro que Irán pretende llevar el pulso hasta las últimas consecuencias. La comunidad internacional observa con preocupación cómo cada hora que pasa acerca un poco más a la humanidad a una conflagración de dimensiones impredecibles.
