
BUENOS AIRES, 9 de marzo de 2026.- La escalada del conflicto bélico en Medio Oriente ya impacta en el mercado energético global y comienza a reflejarse en los surtidores argentinos. En ese contexto, el micropricing de YPF empezó a aplicarse con aumentos graduales en los combustibles, una estrategia que busca acompañar el alza del petróleo internacional sin provocar saltos bruscos en los precios.
La tensión geopolítica disparó las cotizaciones del crudo durante los últimos días. El barril Brent, referencia para la Argentina, volvió a superar los 100 dólares impulsado por la incertidumbre en los mercados energéticos. En paralelo, el petróleo WTI estadounidense también registró fuertes subas ante el temor a una interrupción del suministro mundial. En este escenario, las petroleras comenzaron a aplicar ajustes graduales en los surtidores mediante el llamado micropricing, un sistema de pequeños aumentos sucesivos que intenta evitar remarcaciones abruptas.
El foco de la preocupación internacional está puesto en el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo y el gas que se comercializa en el planeta. Aunque Irán produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios —cerca del 3% del total mundial—, su ubicación en el Golfo Pérsico lo convierte en un actor clave para el suministro energético global.
Micropricing de YPF para amortiguar el impacto del petróleo
La estrategia de aumentos graduales ya empezó a reflejarse en las estaciones de servicio. Durante los últimos días se registró una suba cercana al 5% en los combustibles, impulsada por el encarecimiento del crudo internacional y la volatilidad de los mercados energéticos.
Con este ajuste, los precios en los surtidores comenzaron a moverse desde el lunes 9 de marzo. La nafta super pasó de $1.717 a aproximadamente $1.777 por litro. En tanto, la nafta premium subió desde $1.881 hasta cerca de $1.947 tras un incremento promedio cercano al 3,5%.
El impacto fue algo mayor en el diésel. El gasoil común avanzó desde $1.768 hasta alrededor de $1.856 por litro. El gasoil euro, por su parte, pasó de $1.966 a aproximadamente $2.064, con un aumento cercano al 5%.
Las petroleras trasladan así parte del aumento del crudo internacional a los surtidores. El barril volvió a superar los 100 dólares impulsado por la tensión geopolítica y los riesgos sobre el suministro energético mundial.
Antes del anuncio público, una fuente del sector había anticipado que la empresa buscaba evitar trasladar toda la volatilidad del mercado al consumidor. Horas después, el presidente y CEO de la petrolera, Horacio Marín, confirmó esa postura a través de un mensaje público.
“Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo. YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles; somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso con los consumidores”, señaló el ejecutivo.
Marín explicó además que la compañía utiliza promedios móviles para suavizar los movimientos del mercado energético. Según indicó, ese mecanismo permite analizar la evolución del crudo día a día y aplicar ajustes graduales en los surtidores.
“Trabajamos con una estrategia de micropricing para analizar los precios semana a semana. Con el sistema de moving average podemos atenuar picos de subas y bajas, dando mayor previsibilidad a los consumidores”, agregó.
El impacto del petróleo en la economía argentina
El aumento del crudo genera un escenario de doble efecto para la economía argentina. Por un lado, mejora los ingresos por exportaciones energéticas. Por otro, presiona sobre los precios internos de los combustibles que pagan los consumidores.
Distintos especialistas del sector energético estiman que, si el barril se mantiene en estos niveles, la Argentina podría sumar cerca de 5.000 millones de dólares adicionales por exportaciones durante 2026.
Sin embargo, el encarecimiento del petróleo también impacta en el mercado interno. Las refinadoras compran crudo a valores internacionales, pero venden combustibles en el mercado doméstico. Si la suba se sostiene durante varios meses, esa presión termina reflejándose en las pizarras de las estaciones de servicio.
En la actualidad, las petroleras tienen liberados los precios al público, aunque el mercado suele tomar como referencia los movimientos de YPF, que concentra más de la mitad de las ventas de combustibles del país.
En ese escenario, el bolsillo de los automovilistas argentinos queda atado a la evolución de un conflicto que ocurre a miles de kilómetros. Si la tensión en Medio Oriente se prolonga, es probable que los combustibles sigan ajustándose de manera gradual mediante el micropricing de YPF.
