
BUENOS AIRES, 27 de febrero de 2026.- La reforma de la Ley de Glaciares obtuvo media sanción en el Senado con 40 votos a favor, 31 en contra y la abstención de Julieta Corroza. El proyecto impulsado por el Gobierno reduce las zonas protegidas para permitir nuevas actividades productivas, principalmente en minería, y ahora pasa a la Cámara de Diputados para su revisión definitiva.
Reforma de la Ley de Glaciares: el proyecto clave para el Gobierno
La Cámara alta aprobó este jueves los cambios impulsados por el oficialismo, que buscan modificar el paradigma de preservación actual. La iniciativa limita la protección estricta a aquellas geoformas que cumplan una función hídrica relevante comprobada. En consecuencia, abre la puerta al desarrollo de emprendimientos mineros, como la extracción de cobre y litio, en áreas que hasta ahora permanecían vedadas. Patricia Bullrich, presidenta del Senado, defendió la iniciativa: “Argentina podrá avanzar en su cambio energético y aprovechar sus recursos naturales de manera responsable”. Para comprender el contexto de esta iniciativa, puede consultar nuestro análisis sobre [los proyectos mineros en la cordillera] (enlace interno).
Modificación de zonas protegidas para actividad minera
El núcleo del debate se centró en los nuevos límites de la protección ambiental. Al restringir la definición de glaciares y ambiente periglaciar, la normativa excluye vastos sectores cordilleranos que actualmente están bajo resguardo. Esto impacta directamente en proyectos estratégicos para el Gobierno, que busca impulsar la minería de litio y cobre como motores económicos. Sin embargo, la modificación genera incertidumbre sobre las consecuencias hídricas para las comunidades cercanas.
Gestión provincial del inventario de glaciares
Además, la iniciativa refuerza el federalismo en la gestión de los recursos. La nueva legislación estipula que serán las autoridades provinciales las que decidan, basándose en estudios técnicos, qué áreas se incluirán en el inventario de glaciares. Agustín Coto, miembro informante del proyecto, aseguró que el Ianigla (Instituto Nacional de Glaciares) seguirá supervisando el proceso, pero con la participación activa de las provincias. En ese contexto, el gobierno busca agilizar el desarrollo de proyectos que consideran clave para el crecimiento regional. La relación entre provincias y Nación ha sido un tema recurrente; repase la cobertura sobre [el debate por la autonomía provincial] (enlace interno).
Posturas encontradas por la reforma de la Ley de Glaciares
El debate en el recinto expuso una fuerte división política y social. Los defensores de la reforma de la Ley de Glaciares argumentan que es esencial para el crecimiento económico y la generación de empleo. Por otro lado, los opositores alertan sobre los efectos negativos en las fuentes de agua y el medio ambiente. Daniel Bensusán y Luis Juez fueron algunos de los senadores que se manifestaron en contra. La iniciativa también generó reacciones en todo el país. En las provincias cordilleranas, donde la minería es vista con desconfianza, se realizaron protestas. Mientras tanto, Flavia Royón de Salta defendió la autonomía provincial para gestionar sus recursos, en contraposición a José Carambia de Santa Cruz, quien expresó su preocupación por los riesgos ambientales. Para más información sobre las protestas, puede leer [la crónica de las movilizaciones en el sur] (enlace interno).
Con la aprobación en el Senado, la reforma de la Ley de Glaciares ahora será enviada a la Cámara de Diputados para su debate en particular. El proyecto será examinado en profundidad y se esperan nuevos intercambios sobre su impacto a nivel nacional, en un clima de creciente tensión entre el desarrollo productivo y la preservación ambiental.
