
ISRAEL, 17 de febrero de 2026.- El Ejército israelí mata a un niño palestino de 12 años este martes en el norte de Gaza. Según el reporte oficial, el menor cruzó la denominada “línea amarilla”. Las tropas identificaron al individuo como una amenaza inminente y procedieron a su eliminación en la zona de Jabalia.
La víctima fue identificada como Yusef Rasem Asaliya. El pequeño perdió la vida por el impacto de un misil lanzado desde un dron. No obstante, el reporte militar calificó al menor como un “terrorista” para justificar el ataque. Este incidente ocurre en un contexto de tregua sumamente frágil que no detiene el conteo de víctimas.
El Ejército israelí mata a un niño en la línea amarilla
La agencia de noticias Wafa confirmó que el ataque fue selectivo y directo contra el menor. El niño se encontraba en una zona de estricto control militar al momento del impacto. Además, el Ejército informó sobre el hallazgo de armas en infraestructuras subterráneas vinculadas a Rafah. Estas acciones militares continúan cobrando vidas civiles a pesar de los acuerdos vigentes.
La “línea amarilla” es hoy una zona de peligro mortal para todos los gazatíes. Los disparos son frecuentes contra quienes se acercan a las posiciones de las tropas replegadas. En consecuencia, los fallecidos desde el inicio de la tregua ya superan las 600 personas. La comunidad internacional observa con alarma cómo estos controles afectan principalmente a los niños.
El impacto humano del conflicto en Gaza
El uso de drones para ataques de precisión es una táctica militar muy cuestionada en la actualidad. Por lo tanto, la muerte de Asaliya reabre el debate sobre las reglas de empeñamiento en el enclave. Las organizaciones de derechos humanos exigen mayor transparencia en estas identificaciones. La cifra de menores fallecidos desde octubre de 2023 ya supera los 20.000 casos registrados.
La ofensiva en Gaza ha dejado un saldo devastador de más de 72.000 palestinos muertos. Además, la destrucción de infraestructura crítica impide la protección de los civiles en el norte. El control militar se mantiene firme en más de la mitad del enclave palestino. Las familias intentan buscar suministros básicos en un entorno de vigilancia aérea extrema.
En conclusión, la tragedia de Jabalia subraya la precariedad de la vida en la Franja. La transparencia militar será clave para determinar responsabilidades internacionales en el futuro. El mundo sigue atento a la evolución de este conflicto que no da respiro a la población civil.
