
EE. UU., 12 de febrero de 2026.- Los drones de cárteles en frontera entre Estados Unidos y México quedaron en el centro de una nueva tensión bilateral tras el cierre del aeropuerto de El Paso la noche del martes. Las autoridades estadounidenses atribuyeron la medida a la incursión de un dron vinculado a un cártel mexicano, aunque luego surgieron versiones contradictorias.
El episodio puso de relieve el creciente uso de aeronaves no tripuladas por parte de organizaciones criminales y las diferencias entre ambos gobiernos sobre cómo enfrentar este fenómeno.
Drones de cárteles en frontera y el cierre en El Paso
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, quien supervisa la Administración Federal de Aviación (FAA), afirmó que la presencia de un dron de un cártel mexicano en el espacio aéreo estadounidense motivó la prohibición del tráfico aéreo en El Paso. En un principio, la restricción estaba prevista por 10 días, pero luego se redujo a siete horas.
Sin embargo, funcionarios del gobierno y de la aerolínea, bajo condición de anonimato, contradijeron esa explicación. Señalaron que la FAA cerró el espacio aéreo por temor a que un sistema antidrones basado en láser, probado por el Ejército estadounidense en las cercanías, pudiera representar riesgos para el tráfico aéreo.
Expertos en aviación indicaron que el avistamiento de un dron cerca de un aeropuerto suele provocar interrupciones breves y no cierres prolongados.
La oficina de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios. El miércoles por la mañana, Sheinbaum declaró que su administración no tenía información sobre tráfico de drones en la frontera.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Ana Kelly, afirmó que el presidente Donald Trump “ha dejado todas las opciones sobre la mesa”.
Uso de drones de cárteles en frontera y violencia en México
Durante más de una década, los grupos criminales mexicanos han utilizado drones comerciales baratos para vigilancia y transporte de contrabando, explicó la experta en seguridad Vanda Felbab-Brown.
Aunque la tecnología es rudimentaria, ha provocado violencia en México. Algunos de los grupos más grandes, en particular el Cártel Jalisco Nueva Generación, han equipado drones comerciales con bombas artesanales u otros artefactos explosivos para atacar a fuerzas de seguridad mexicanas y a la población civil, sobre todo en zonas del centro del país, incluido el estado de Michoacán.
En la frontera, los cárteles emplean principalmente drones para lanzar drogas desde el aire o vigilar a agentes fronterizos estadounidenses y evadirlos durante operaciones de contrabando. El Pentágono ha declarado que se producen más de 1000 incursiones con drones cada mes en la frontera entre Estados Unidos y México.
Los expertos sostienen que nunca se ha producido un ataque con drones de un cártel mexicano en territorio estadounidense ni contra fuerzas del orden de ese país.
“Es una incursión, no un ataque”, dijo Scott Brown, exagente especial a cargo de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Arizona. “Hay una diferencia notable”.
A comienzos de esta semana, funcionarios de Nuevo México y del estado mexicano de Chihuahua se reunieron para discutir estos riesgos.
Drones de cárteles en frontera: amenaza o pretexto
El cierre del espacio aéreo se produjo en medio de comentarios reiterados del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de utilizar la fuerza militar contra los cárteles, a los que acusa de “controlar México”.
La presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que cualquier acción unilateral estadounidense en territorio mexicano constituiría una grave violación de la soberanía. “La última vez que Estados Unidos intervino en México, se apoderó de la mitad del territorio”, declaró en noviembre, en referencia a la guerra entre 1846 y 1848.
Steven Willoughby, director del programa antidrones del Departamento de Seguridad Nacional, declaró ante el Congreso en julio que “es solo cuestión de tiempo antes de que los estadounidenses o las fuerzas del orden sean blanco de ataques en la región fronteriza”.
Sin embargo, el experto mexicano Carlos Pérez Ricart cuestionó esa caracterización. Afirmó que no existe evidencia de ataques de cárteles contra Estados Unidos con drones.
“Pero esa narrativa sirve a los intereses de Trump al crear una justificación para una acción militar”.
Contexto bilateral
Las autoridades estadounidenses y mexicanas trabajan juntas para combatir el aumento del uso de drones en la región fronteriza. El episodio, no obstante, refleja las crecientes tensiones políticas en torno a seguridad y soberanía.
