
LIBIA, 3 de febrero e 2026.- Saif al-Islam Gadafi pasó de ser el heredero de su notorio padre a vivir una década de cautiverio. Finalmente, tras un fallido intento de regreso político, murió este martes a los 53 años. La oficina de Saif al-Islam informó que el fallecimiento ocurrió durante un enfrentamiento con cuatro hombres armados que irrumpieron en su domicilio.
El ascenso y la mediación con Occidente
A pesar de no tener un cargo oficial, fue considerado la figura más poderosa del país después de su padre, Muammar Gadafi. Saif al-Islam influyó en políticas clave y medió en misiones diplomáticas muy sensibles. Educado en la London School of Economics, era el rostro aceptable de Libia ante el mundo.
Él dirigió las charlas para que Libia abandonara sus armas de destrucción masiva. También negoció las compensaciones por el atentado al vuelo 103 de Pan Am sobre Escocia. En aquel entonces, se presentaba como un reformista que pedía una constitución y respeto por los derechos humanos.
La rebelión de 2011 y la caída del régimen
Todo cambió cuando estalló la rebelión contra el gobierno de su padre. Saif al-Islam eligió sus lealtades familiares por sobre sus amistades occidentales. Se convirtió en el arquitecto de una brutal represión contra los rebeldes, a quienes llamó “ratas”.
“Luchamos aquí en Libia, morimos aquí en Libia”, declaró a Reuters en aquel momento. Advirtió que correrían ríos de sangre y que el gobierno lucharía hasta el último hombre. “Toda Libia será destruida. Necesitaremos 40 años para llegar a un acuerdo sobre cómo gobernar”, vaticinó frente a las cámaras.
Captura en el desierto y años de prisión
Tras la caída de Trípoli, intentó huir a Níger vestido como un miembro de una tribu beduina. Sin embargo, fue traicionado por un nómada y capturado por una milicia en una carretera del desierto. Fue llevado a la ciudad de Zintan un mes después de que su padre fuera asesinado por los rebeldes.
En Zintan pasó seis años detenido, lejos de su antigua vida de lujos. Antes de su caída, Saif al-Islam tenía tigres como mascotas y cazaba con halcones junto a la alta sociedad británica. Durante su detención, denunció haber estado aislado, aunque luego le permitieron acceso a libros y televisión satelital.
El polémico regreso político y su muerte
En 2015, un tribunal lo condenó a muerte por crímenes de guerra. También era buscado por el Tribunal Penal Internacional de La Haya. No obstante, fue liberado en 2017 bajo una amnistía y vivió en la clandestinidad. En 2021, reapareció en la ciudad de Sabha para presentar su candidatura presidencial.
Su postulación fue muy controvertida y bloqueada por grupos armados. En una entrevista con The New York Times, describió su estrategia como “un striptease político” para volver poco a poco a la mente del pueblo. Su muerte ahora elimina un gran obstáculo para las futuras elecciones, aunque deja un clima de profunda ira entre sus seguidores.
(ct/reuters)
