
Argentina, 1 de febrero de 2026.- El fuego en la Patagonia mantiene en alerta a Argentina y Chile. Desde comienzos de año, los incendios forestales ya consumieron más de 220.000 hectáreas en el sur argentino y otras 65.000 en territorio chileno. Esta situación se explica por una combinación crítica de sequía histórica, vegetación altamente inflamable y debilidades estructurales en las políticas de prevención. Como resultado, la región enfrenta una crisis ambiental sin precedentes, con impactos humanos, ecológicos y climáticos de largo alcance, dijo la agencia de noticias DW en una nota publicada este domingo el línea.
Incendios forestales en la Patagonia argentina
La zona más afectada es el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut. Allí, el avance del fuego ha obligado a desplegar operativos de emergencia permanentes. Según las autoridades, las condiciones climáticas extremas dificultan cualquier intento de control sostenido.
“Tenemos una sequía extrema y el comportamiento del fuego también es extremo”, explica Ariel Rodríguez, responsable del comité de intervención del parque.
Además, el incendio avanza sobre bosques nativos únicos a nivel mundial. En particular, los bosques de Nothofagus cumplen un rol clave en la biodiversidad del ecosistema andino patagónico.
El huemul, especie en riesgo crítico
Dentro de las áreas afectadas habita el huemul, un ciervo emblemático del sur andino. Actualmente, su población ronda apenas los 1.500 ejemplares. Por este motivo, los especialistas advierten que la pérdida de hábitat podría acelerar su proceso de extinción.
Frente a este escenario, los gobernadores de Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa solicitaron al Congreso el tratamiento urgente de la Ley de Emergencia Ígnea. El objetivo es reforzar la logística aérea, mejorar el equipamiento y optimizar la coordinación entre Nación y provincias.
Chile: incendios, víctimas y zonas urbanas en riesgo
En el país vecino, los incendios forestales ya dejaron más de una veintena de personas fallecidas y al menos 300 heridas. La región del Biobío concentra cerca de la mitad de las hectáreas arrasadas, aunque el fenómeno también golpea con fuerza a Valparaíso y La Araucanía.
Según Silvana Espinosa, experta en clima y ecosistemas de Greenpeace Chile, estos eventos afectan con especial intensidad a las zonas de interfaz urbano-rural. Asimismo, la presencia de plantaciones forestales extensivas y vegetación nativa facilita la rápida propagación del fuego.
Contexto necesario: sequía, pinos y expansión humana
En Argentina, el problema se agrava por decisiones históricas. Durante la década de 1970 se impulsó la plantación de pinos exóticos en la región andina.
“Es una especie que crece rápido, pero tiene una inflamabilidad muy alta y consume mucha agua”, señala Victoria Matusevich, de la Fundación Avina.
A esta situación se suma un factor clave: cada vez más personas se instalan en zonas de riesgo. Como consecuencia, aumenta la exposición de comunidades enteras frente a incendios cada vez más severos.
Consecuencias ambientales del fuego en la Patagonia
Más allá de las pérdidas materiales, los incendios generan impactos ambientales profundos. Según Francisco Torres, gerente de Paisajes Resilientes de The Nature Conservancy, el fuego incrementa la inestabilidad de los suelos y favorece la erosión.
Además, el transporte de sedimentos contamina ríos y cursos de agua. A nivel atmosférico, el aumento de partículas y emisiones de dióxido de carbono deteriora la calidad del aire y agrava el cambio climático.
¿Qué significa esto? Falta de leyes y presupuesto
En Argentina, organizaciones ambientales denuncian la subejecución del presupuesto destinado al manejo del fuego. De hecho, el año pasado solo se utilizó el 75 % de los fondos disponibles. Para este año, la asignación presupuestaria cayó más del 70 %.
En Chile, la situación es aún más crítica. Actualmente, no existe una ley específica que regule la prevención y el combate de incendios forestales. Por este motivo, la sociedad civil reclama la aprobación urgente de la Ley de Incendios Forestales y Rurales, en debate en el Congreso.
Lo que viene: prevención o repetición del desastre
Los especialistas coinciden en que el enfoque debe cambiar. Ya no alcanza con reaccionar cuando el fuego avanza. En cambio, se requiere una estrategia integral basada en la prevención.
Entre las medidas prioritarias se destacan:
Planificación territorial con enfoque de riesgo
Restauración de ecosistemas nativos
Educación ambiental comunitaria
Inversión sostenida en ciencia y tecnología
“Es necesario pasar del manejo de crisis a una planificación integrada del paisaje”, concluye Torres.
El fuego en la Patagonia dejó de ser un fenómeno excepcional. Hoy es una advertencia clara sobre la urgencia de actuar antes de que la emergencia se transforme en norma.
