Ataques israelíes en Gaza matan a 29, incluyendo a un niño

Palestinos inspeccionan los daños en un edificio de apartamentos después de que un ataque militar israelí matara a varias personas en la ciudad de Gaza el sábado 31 de enero de 2026. (Foto AP/Jehad Alshrafi)

DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza, 31 de enero de 2026.- Los ataques israelíes mataron al menos a 29 palestinos en Gaza este sábado, incluidos mujeres y niños, en una de las jornadas más violentas desde el inicio del alto el fuego mediado por Estados Unidos en octubre. La escalada ocurre paradójicamente mientras avanza la segunda fase del acuerdo, marcada por la apertura del crucial cruce de Rafah en la frontera con Egipto. Hospitales locales reportaron víctimas en múltiples ataques aéreos que impactaron edificios residenciales, un campamento de desplazados y una comisaría de policía.

Detalles de los ataques y víctimas civiles

Los ataques se produjeron en diversas localidades de la Franja de Gaza, concentrándose en áreas civiles. Según funcionarios hospitalarios, tres incidentes principales marcaron la jornada violenta. En primer lugar, un edificio de apartamentos en la ciudad de Gaza fue impactado. Además, un campamento de tiendas de campaña en Khan Younis sufrió un ataque directo. Finalmente, una comisaría de policía en la ciudad de Gaza también fue bombardeada.

El balance humano muestra el coste civil del recrudecimiento. Entre las 29 víctimas confirmadas se encuentran seis niños y dos mujeres de diferentes familias. Los hospitales Shifa y Nasser recibieron los cuerpos y atendieron a numerosos heridos. El director del Hospital Shifa, Mohamed Abu Selmiya, proporcionó detalles específicos sobre el ataque a la comisaría, que dejó al menos 14 muertos.

Testimonios hospitalarios y familias afectadas

Las instituciones médicas documentaron tragedias familiares específicas. El Hospital Nasser reportó que el ataque al campamento provocó un incendio devastador. Las llamas causaron la muerte de siete personas pertenecientes a una misma familia. Entre los fallecidos se encontraban un padre, sus tres hijos y tres nietos.

Por otro lado, el Hospital Shifa detalló otra tragedia familiar. El ataque al edificio de apartamentos mató a tres niños, su tía y su abuela durante la mañana del sábado. Mientras tanto, el ataque a la comisaría tuvo un perfil diferente de víctimas. Allí murieron agentes de policía, incluidas cuatro mujeres policías, y reclusos que se encontraban detenidos en el lugar.

Contexto político: apertura de Rafah y proceso de paz

La violencia del sábado ocurre en un momento particularmente significativo. Se produjo justo un día antes de la apertura programada del cruce de Rafah. Este paso fronterizo con Egipto representa un salvavidas crucial para la población gazatí. Todos los cruces han permanecido cerrados durante casi toda la guerra.

La apertura de Rafah, aunque inicialmente limitada, marca un hito importante. Constituye el primer paso tangible en la segunda fase del alto el fuego mediado por Estados Unidos. Este proceso tiene varios objetivos simultáneos. Busca la reapertura permanente de las fronteras, la desmilitarización de la Franja tras décadas de dominio de Hamás, y el establecimiento de un nuevo gobierno para supervisar la reconstrucción.

“Los ataques del sábado son una nueva violación flagrante”, declaró Hamás en un comunicado oficial, instando a Estados Unidos y otros países mediadores a presionar a Israel para detener los ataques.

Versiones en conflicto y acusaciones mutuas

Las partes involucradas presentan narrativas diametralmente opuestas sobre los eventos. Israel justifica sus acciones como respuestas necesarias. El ejército israelí afirmó que los ataques responden a violaciones previas del alto el fuego por parte de Hamás. En un comunicado oficial, señalaron que las acciones del sábado siguieron a lo que describieron como violaciones el día anterior.

Según la versión israelí, el viernes anterior al ataque, su ejército mató al menos a cuatro militantes. Estos habrían estado saliendo de un túnel en una zona de Rafah bajo control israelí. Las fuerzas israelíes han atacado objetivos a ambos lados de la línea divisoria del alto el fuego desde octubre, siempre bajo el argumento de responder a provocaciones.

Cifras acumuladas y verificación internacional

El Ministerio de Salud de Gaza mantiene registros detallados del conflicto. Sus datos indican que 509 palestinos han muerto por fuego israelí desde el inicio del alto el fuego el 10 de octubre. Esta cifra continúa aumentando a pesar del proceso de paz en marcha.

Es importante destacar la credibilidad de estas estadísticas. El Ministerio, aunque forma parte del gobierno liderado por Hamás, mantiene metodologías reconocidas internacionalmente. Tanto agencias de la ONU como expertos independientes consideran generalmente fiables sus registros de víctimas. Esta validación externa añade peso documental a las cifras reportadas.

La paradoja: proceso de paz vs. violencia continua

La situación presenta una contradicción evidente y preocupante. Mientras avanzan los componentes logísticos y políticos del acuerdo de paz, la violencia en el terreno no cede. La apertura de Rafah debería simbolizar esperanza y alivio humanitario. Sin embargo, los ataques simultáneos muestran la fragilidad del proceso.

Esta paradoja plantea interrogantes fundamentales sobre la sostenibilidad del alto el fuego. Por un lado, existen avances diplomáticos y humanitarios concretos. Por otro, la dinámica militar y las acciones de represalia continúan. La comunidad internacional observa con preocupación esta dualidad, donde cada paso hacia la paz parece acompañado de nuevos episodios de violencia.

Implicaciones humanitarias y próximos pasos

Las consecuencias humanitarias inmediatas son devastadoras. Cada ataque no solo produce víctimas mortales y heridos, sino que profundiza la crisis humanitaria. La infraestructura médica de Gaza, ya severamente dañada, enfrenta presión adicional. Los hospitales operan al límite de su capacidad en condiciones extremadamente difíciles.

El futuro inmediato dependerá de varios factores clave. Primero, la capacidad de los mediadores internacionales para hacer cumplir el alto el fuego. Segundo, la voluntad de las partes para evitar escaladas de represalia. Tercero, la efectividad real de la apertura de Rafah para aliviar la crisis humanitaria. La comunidad internacional enfrenta el desafío de conciliar el proceso político con la realidad en el terreno, donde civiles continúan pagando el precio más alto.