
DAVOS, Suiza, 22 de enero de 2026 (AP).- El presidente Donald Trump inauguró el jueves su denominada Junta de la Paz con el objetivo de liderar los esfuerzos para mantener el cese del fuego en la guerra entre Israel y Hamás. Aseguró que “todos quieren ser parte” del organismo, que en el futuro podría competir con las Naciones Unidas, pese a la ausencia de numerosos aliados tradicionales de Estados Unidos.
Durante su discurso en el Foro Económico Mundial, Trump intentó impulsar un proyecto destinado a delinear el futuro de la Franja de Gaza, devastada por más de dos años de conflicto. La iniciativa quedó parcialmente eclipsada esta semana por sus amenazas de apoderarse de Groenlandia y por la posterior marcha atrás en ese intento.
“Esto no es Estados Unidos, esto es para el mundo”, afirmó Trump. Añadió que el modelo podría extenderse a otros conflictos si logra resultados en Gaza.
En el mismo evento, Ali Shaath, jefe del nuevo gobierno tecnocrático de Gaza, anunció que el cruce fronterizo de Rafah se abrirá en ambas direcciones la próxima semana. Israel había informado a comienzos de diciembre que habilitaría ese paso, que conecta Gaza con Egipto, pero la apertura aún no se había concretado. Shaath, ingeniero y exfuncionario de la Autoridad Palestina, encabeza el comité palestino que gobierna el territorio bajo supervisión estadounidense.
La Junta de la Paz fue concebida inicialmente como un grupo reducido de líderes encargados de supervisar la tregua. Con el tiempo, se transformó en un proyecto más ambicioso. El alcance de su mandato y la composición de sus miembros generaron escepticismo, incluso entre países habitualmente alineados con Washington, que decidieron no sumarse.
Trump restó importancia a las ausencias y aseguró que 59 países se habían incorporado a la junta. Sin embargo, al acto asistieron jefes de Estado, diplomáticos y funcionarios de solo 19 países, además de Estados Unidos. Entre ellos había representantes de naciones como Azerbaiyán, Paraguay y Hungría. “Ustedes son las personas más poderosas del mundo”, les dijo.
El presidente afirmó que todos los presentes eran amigos suyos y destacó que, en la mayoría de los casos, se trataba de líderes populares. En otros, admitió, no tanto.
Trump sostuvo en ocasiones que la junta podría reemplazar algunas funciones de la ONU e incluso volverla obsoleta. No obstante, se mostró más conciliador en declaraciones posteriores. “Lo haremos en conjunto con las Naciones Unidas”, afirmó, aunque volvió a criticar al organismo por lo que considera una respuesta insuficiente ante diversos conflictos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que algunos países manifestaron su intención de unirse, pero todavía necesitan la aprobación de sus parlamentos. La administración estadounidense indicó además que recibió consultas de Estados que aún no habían sido invitados formalmente.
Persisten, sin embargo, interrogantes sobre la forma final que adoptará la junta. El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que su país sigue consultando con socios estratégicos antes de decidir su participación. Putin recibirá el jueves en Moscú al presidente palestino, Mahmud Abás.
La invitación a Putin y a otros líderes autoritarios también generó críticas. La ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, explicó que su país no firmó porque se trata de un tratado legal con implicancias más amplias. Añadió que preocupa la inclusión de Putin en un organismo que habla de paz cuando no hay señales de compromiso con una solución en Ucrania.
Noruega y Suecia anunciaron que no participarán, tras una postura similar de Francia. Las autoridades francesas subrayaron que, aunque respaldan un plan de paz para Gaza, temen que la junta intente sustituir a la ONU como principal foro de resolución de conflictos.
El primer ministro de Eslovenia, Robert Golob, sostuvo que aún no es el momento de aceptar la invitación. Según la agencia STA, expresó inquietud por un mandato demasiado amplio que podría debilitar el orden internacional basado en la Carta de las Naciones Unidas.
Canadá, Rusia, Ucrania, China y el brazo ejecutivo de la Unión Europea tampoco se han comprometido. La decisión de Trump de cancelar los elevados aranceles que había amenazado con imponer a Groenlandia podría reducir la reticencia de algunos aliados, aunque la situación sigue abierta.
El Kremlin informó que Putin planea discutir con Abás una propuesta para destinar mil millones de dólares a la Junta de la Paz con fines humanitarios. Indicó, no obstante, que el uso de esos fondos requerirá la intervención de Estados Unidos para ser desbloqueados.
La idea de la junta surgió originalmente en el plan de alto el fuego de 20 puntos presentado por Trump para Gaza y fue respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que aceptó unirse tras haber criticado anteriormente la composición del comité encargado de supervisar el territorio.
A pesar de meses de tregua, más de dos millones de palestinos en Gaza continúan enfrentando una grave crisis humanitaria. La violencia persiste, aunque a menor escala que antes del acuerdo de alto el fuego y de rehenes alcanzado en octubre.
Uno de los factores clave para sostener la tregua es el desarme de Hamás. El grupo, que controla Gaza desde 2007, se ha negado a hacerlo, mientras que Israel considera esa condición innegociable. Trump reiteró que Hamás deberá desarmarse o enfrentar “graves consecuencias”.
El presidente afirmó además que la guerra en Gaza “está llegando a su fin”. Reconoció, sin embargo, que aún quedan focos de tensión. Dijo que se trata de “pequeños incendios” comparados con los que describió como conflictos “gigantescos” del pasado reciente.
El impulso diplomático de Trump se produce en un contexto de creciente tensión con Irán. Este mes, el mandatario amenazó con acciones militares mientras Teherán reprimía protestas internas de gran magnitud, con un saldo de miles de muertos. Por ahora, Trump aseguró que no ordenará nuevos ataques tras recibir garantías de que no se llevarán a cabo ejecuciones de más de 800 manifestantes.
Aun así, defendió su línea dura contra Irán, incluidos los ataques a instalaciones nucleares iraníes en junio del año pasado. Sostuvo que esa postura fue clave para consolidar el alto el fuego entre Israel y Hamás. Irán fue uno de los principales aliados del grupo, al que brindó durante años apoyo financiero, armas y entrenamiento.
Trump también tiene previsto reunirse con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, quien llegó a Davos. El mandatario estadounidense intenta que Zelenskyy y Putin alcancen un acuerdo para poner fin a una guerra que se acerca a su cuarto año. Ha manifestado reiteradamente su frustración con ambas partes.
“Creo que han llegado a un punto en el que pueden unirse y llegar a un acuerdo”, dijo Trump el miércoles. “Y si no lo hacen, son unos estúpidos; eso aplica a ambos”.
