Deuda 2026: Milei enfrenta vencimientos por US$ 163.000 millones

Javier Milei, frente al calendario de 2026 y al peso de los vencimientos de deuda, en un año clave para la sostenibilidad financiera y la estrategia económica del Gobierno argentino. Imagen ilustrativa: MiPeriódico.

Buenos Aires, 19 de enero de 2026.- El programa económico del gobierno de Javier Milei se enfrentará en 2026 a su prueba de estrés definitiva: administrar vencimientos de deuda pública por US$ 163.293 millones en un año donde el acceso al crédito internacional seguirá cerrado y el riesgo país se mantiene alto. Un informe del Comité de Inversiones de Criteria desmenuza el calendario y anticipa los meses donde la presión será extrema, revelando una dependencia casi total de la ingeniería financiera interna.

El manual de supervivencia de enero: un anticipo de lo que viene

El primer mes del año fue un manual operativo de lo que puede repetirse. Con vencimientos por US$ 4.200 millones en dólares (Bonares y Globales) y el mercado internacional cerrado, el Tesoro armó un rompecabezas para no drenar reservas:

Usó US$ 2.209 millones de lo recaudado por la privatización de hidroeléctricas.

El BCRA armó un “repo” con seis bancos extranjeros por US$ 3.000 millones, usando como garantía títulos públicos en dólares.

El Tesoro movió $2,4 billones de bancos privados al Central y, en una operación bilateral, compró US$ 2.300 millones.

Este “blending” de herramientas –fondos de privatización, repos internacionales y movimientos internos– será la receta recurrente para sortear los picos de deuda en moneda dura.

La anatomía de la deuda 2026: peso sobre peso

El mapa de vencimientos dibuja un perfil de alto riesgo doméstico:

Total 2026: US$ 163.293 millones.

En pesos: US$ 142.446 millones (87% del total). La inflación y la tasa serán variables claves.

En dólares: US$ 20.846 millones (13%). La imposibilidad de “rolear” en el exterior los hace críticos.

Los tres infiernos de 2026: abril, julio y diciembre

La distribución no es pareja. Tres meses concentran los mayores desafíos:

ABRIL (El muro en pesos): Vencen US$ 16.780 millones, principalmente en bonos a tasa fija al cierre del mes. Será una prueba masiva para el mercado local de capitales.

JULIO (La crisis en dólares): Vencen US$ 4.200 millones íntegramente en moneda dura (Bonares y Globales). Sin rollover externo, el pago dependerá exclusivamente de la generación propia de divisas (exportaciones, posibles acuerdos, más ingeniería).

DICIEMBRE (El colapso final): Concentra cerca del 25% de los vencimientos anuales, mayormente en bonos indexados por inflación (CER) y duales en la primera quincena. Será el examen final de credibilidad.

Otros meses clave: Marzo (dependerá de la inflación), agosto-septiembre (con pagos al FMI que podrían refinanciarse) y Febrero (con US$ 1.000 millones de BOPREAL).

El radar de Criteria: dónde invertir en la tormenta

Frente a este escenario, el comité técnico mantiene una visión constructiva pero selectiva:

En DÓLARES: Recomiendan la curva “hard dollar” local (como el bono AL30), donde esperan compresión de tasas.

En PESOS: Para perfiles conservadores, priorizan instrumentos de corto plazo a tasa fija (ej. T30E6), aunque advierten que parte de la ganancia ya se capturó.

Conclusión: un año de precisión milimétrica

El diagnóstico es claro: 2026 no será un año de normalización, sino de administración financiera extrema. La capacidad de pago dependerá de:

Sostener el rollover en pesos en un mercado local tensionado.

Gestionar los picos en dólares con operaciones quirúrgicas como las de enero.

Mantener la confianza en un esquema macroeconómico aún frágil.

Cualquier desvío en la inflación, el tipo de cambio o el nivel de reservas podría convertir estos vencimientos –especialmente los de abril, julio y diciembre– en puntos de quiebre para todo el programa económico.

Con El Economista