San Martín al límite: basura, fuego y autos robados sin control

Teresa, vecina de Barrio UTA en San Martín, denuncia la ausencia del Estado y pide ayuda en una entrevista con MiPeriódico. Al fondo, montañas de basura se mezclan con autos robados incendiados, y el humo constante se torna insoportable, afectando la salud de su hija y de otros niños con discapacidad. MiPeriódico / Edgardo Onischuk.

Buenos Aires, 8 de enero de 2026 (Mi Periódico).- En Barrio UTA, en las calles Güemes y Belgrano, en el municipio de San Martín, un microbasural a cielo abierto se ha convertido en un infierno cotidiano: humo tóxico, vehículos y motos robadas incendiados y toneladas de residuos amontonados. Vecinos denuncian décadas de abandono, mientras las autoridades incumplen el derecho constitucional a un ambiente sano. Teresa, vecina de más de 30 años, cuenta cómo vivir allí es una lucha diaria por la salud y la seguridad de su familia. Mirá el video.

Un paisaje de abandono y peligro

A pesar de los reiterados reclamos, la respuesta de las autoridades municipales ha sido mínima y descoordinada. “Me dijeron que iban a ver qué podían hacer… y llevo 20 años esperando”, denuncia Teresa.

“Hace más de 30 años que tiran basura acá. Antes era solo residuos, ahora vienen autos, motos y hasta personas abandonadas”, relata Teresa, vecina histórica. Lo que comenzó como un problema estético se transformó en un verdadero foco de contaminación, enfermedad y violencia.

“Traen basura de todos lados. Camiones, camionetas, carros… a cualquier hora. La basura se acumula y nadie la recoge de forma definitiva”, explica. Los residuos bloquean calles, impiden el paso de ambulancias y remises, y afectan directamente la movilidad y seguridad de los vecinos.

Del delito al fuego: autos y motos robadas

El basural también funciona como escenario de delitos y vandalismo. Autos y motos robadas son abandonados, desarmados y prendidos fuego, generando humo constante y peligros inmediatos.

“Los prenden fuego, les sacan todo y dejan las latas. Vienen en una Kangoo blanca y tiran motos robadas. Las desarman acá”, denuncia Teresa. Los vehículos calcinados no solo representan un riesgo sanitario, sino también un símbolo de impunidad y abandono estatal.

También te puede interesar: San Martín: Basura, fuego, robo y drogas en un barrio sin ley

Humo, enfermedad y miedo constante

El humo del fuego permanente invade casas y calles, afectando a niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios. Teresa convive con su hija discapacitada y enferma: “No se puede respirar. Los chicos están enfermos, asmáticos, alérgicos… Tenemos que vivir con ventiladores encendidos todo el día”.

El humo constante no solo deteriora la salud física, sino que corroe la calidad de vida, creando un escenario de alarma permanente.

Autoridades: indiferencia y vulneración de derechos

Una bomba de tiempo socioambiental

Las acciones puntuales —como trasladar la basura a otro lugar o amontonar residuos— no solucionan el problema, dejando en evidencia la vulneración del derecho constitucional a un ambiente sano, que debería garantizarse a todos los vecinos.

Inseguridad y violencia que se multiplican

El basural también ha fomentado inseguridad y delitos cotidianos. Los vecinos sufren robos, persecuciones y amenazas, con vehículos desarmados y armas que aumentan la sensación de peligro. Teresa describe el temor de cruzar la zona con sus hijos: “Si les pedís que no tiren basura, sacan un arma y te la ponen en la cabeza. No se puede vivir así”.

Lo que ocurre en Barrio UTA es un ejemplo extremo de la falla estructural del Estado: basurales que contaminan aire, suelo y agua, replican desigualdad, vulneran derechos, reproducen delitos y enfermedades, y afectan principalmente a los más vulnerables.

Teresa lo resume con fuerza: “Que hagan algo. Ya no podemos vivir así”. Mientras tanto, el fuego sigue encendido, los autos siguen llegando y la inacción oficial deja a los vecinos atrapados en un paisaje de desastre constante.