
Buenos Aires, 6 de enero de 2026.- El conflicto en Sealed Air se profundiza mientras la crisis que afecta a las pymes industriales continúa, dejando al sector productivo argentino en una situación de extrema vulnerabilidad.
Trabajadores de la petroquímica se manifestaron frente a la planta ubicada en Primera Junta 550, Quilmes, luego de que la empresa ratificara 65 despidos de los 90 anunciados en noviembre. Inicialmente, la empresa había informado que despediría a 97 empleados, pero las negociaciones lograron frenar la mayoría de los despidos. Sin embargo, tras la ruptura de las conversaciones, el personal resolvió iniciar un paro por tiempo indeterminado, dejando la planta sin actividad.
El conflicto refleja una problemática más amplia que atraviesa a las pymes industriales en Argentina, un sector especialmente golpeado por la falta de medidas claras que apoyen la producción local. Según los delegados gremiales, las negociaciones con la empresa Sealed Air se interrumpieron después de una audiencia clave el 29 de diciembre, en el marco de la conciliación obligatoria. Desde el sector sindical denuncian que la firma está llevando adelante un plan de reducción de personal y cambios en las condiciones laborales, como la eliminación de adicionales internos y mayores exigencias de producción con menos trabajadores.
Proceso de reestructuración y crisis de las Pymes
El conflicto en Sealed Air se enmarca dentro de una reestructuración que la empresa viene llevando a cabo desde hace años. Alfredo Piscopo, delegado general de Sealed Air Argentina, detalló que la empresa enfrenta problemas estructurales desde 2021, y aunque la planta sufrió importantes dificultades en infraestructura y maquinaria, los trabajadores seguían produciendo y manteniendo la planta operativa. “Hasta hace unos meses, teníamos buenas ventas, con horas extras para cubrir la demanda, pero con sectores como el de laminados cerrando por completo”, comentó.
El deterioro de Sealed Air es solo un ejemplo de la crisis generalizada que afecta a las pymes industriales en el país. Según Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), las pequeñas y medianas empresas del sector se encuentran en una situación crítica. “Las pymes han quedado a la deriva. El modelo económico actual ha generado una caída del consumo, un retroceso del empleo y un colapso productivo”, destacó Rosato. La falta de un plan industrial claro y las altas cargas impositivas afectan especialmente a las empresas más pequeñas, que no tienen el respaldo financiero ni las herramientas para competir en un mercado donde las importaciones continúan avanzando.
El casi acuerdo con Sealed Air y la situación de las pymes
Durante la conciliación obligatoria, el gremio de trabajadores había aceptado la salida de 45 empleados, en su mayoría próximos a jubilarse, como parte de un intento por salvar puestos de trabajo y mantener la producción. Sin embargo, las negociaciones fracasaron cuando Sealed Air propuso mayores exigencias de producción sin asegurar los tiempos necesarios para la capacitación de los trabajadores. “Nos pedían que produjéramos más con menos personal, y algunos compañeros necesitaban al menos dos meses de formación para poder operar la nueva maquinaria”, explicó Piscopo.
El 30 de diciembre, los telegramas de despido comenzaron a llegar, y 65 compañeros fueron despedidos. “La respuesta a todo nuestro esfuerzo durante la conciliación fue esta. Hoy, la planta está parada, y los trabajadores estamos luchando por la reincorporación de nuestros compañeros y una verdadera negociación”, concluyó Piscopo.
La crisis económica que afecta a las Pymes y la industria argentina
Este conflicto no es un caso aislado. El Observatorio IPA y Daniel Rosato han advertido que las pymes industriales atraviesan una crisis profunda, donde la recuperación económica se está concentrando en sectores primarios y financieros, pero no llega a las fábricas locales. Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestran un crecimiento del 3,2% interanual en octubre, aunque con una caída de 0,4% en términos desestacionalizados, lo que refleja una recuperación frágil y desbalanceada.
La inflación sigue siendo una de las principales preocupaciones, con un 2,5% mensual en noviembre, lo que acumula un 31,4% en los últimos 12 meses. Esto coloca a Argentina en el sexto puesto mundial en cuanto a inflación, afectando directamente el poder adquisitivo de los consumidores y, por ende, la demanda interna.
Por otro lado, la industria manufacturera sigue en recesión, con una caída del 2,9% interanual en octubre en el Índice de Producción Industrial (IPI). La capacidad instalada en la industria permanece en solo el 61%, especialmente en sectores clave como textiles, caucho y automotriz, que no logran despegar debido a la falta de crédito y el avance de las importaciones.
Desafíos para las Pymes y el consumo
El mercado de consumo también está afectado. Aunque las ventas en supermercados aumentaron un 2,7% interanual en octubre, el consumo total sigue siendo un 9,5% inferior a los niveles previos, con la erosión del poder adquisitivo como el principal obstáculo para una reactivación económica real.
Este panorama refleja una falta de apoyo estructural a las pymes industriales, cuya contribución al empleo y a la producción nacional sigue siendo fundamental. Rosato insistió en la necesidad urgente de un plan industrial que garantice financiamiento accesible, tarifas diferenciadas para las pequeñas y medianas empresas, control de importaciones y medidas para reactivar la demanda interna.
