
Buenos Aires, 23 de noviembre de 2025.- En un escenario marcado por tasas de interés elevadas, la morosidad en familias volvió a escalar y alcanzó en septiembre un nuevo récord. Fue el undécimo aumento consecutivo del índice de irregularidad crediticia, según detalla una nota publicada este domingo en el diario Ámbito.
De acuerdo con el Informe sobre Bancos del Banco Central, la morosidad de los hogares subió del 6,6% al 7,3%, el nivel más alto desde que comenzaron los registros en 2010.
El deterioro se concentró nuevamente en los préstamos personales, que avanzaron del 8,2% al 9,1%, y en las tarjetas de crédito, que pasaron del 6,7% al 7,4%. Los préstamos prendarios mostraron una leve suba y los hipotecarios permanecieron estables en torno al 0,9%.
Las tasas elevadas continuaron afectando el crédito, aunque después de las elecciones empezaron a retroceder. En septiembre, la tasa promedio de los préstamos personales bordeó el 82%, por encima del 74% registrado en agosto, lo que amplió la brecha con la inflación esperada para los próximos doce meses, cercana al 20%. El Banco Central informó que en octubre los créditos personales tuvieron su primera baja real mensual desde marzo, con un retroceso del 0,3%. El financiamiento con tarjetas cayó 1%, limitado por la escasez de cuotas y la falta de actualización de los límites.
Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, sostuvo que la baja de tasas llegó tarde y que las expectativas aún no se estabilizaron. Señaló que un repunte del crédito exige no solo tasas más bajas, sino también plazos de financiación más largos.
En el segmento de empresas la morosidad también aumentó, aunque con menor intensidad: avanzó del 1,4% al 1,7%, impulsada sobre todo por los créditos prendarios. Al incluir hogares y compañías, la irregularidad del sistema subió del 3,7% al 4,2%, un nivel que no se registraba desde comienzos de 2022.
