Corredor Andes-Atlántico: Argentina y EE.UU. firman acuerdo por USD 7.000 millones

Corredor Andes-Atlántico: acuerdo entre Argentina y EE.UU. por USD 7.000 millones
Acuerdo con EEUU firma | X Pablo Quirno

NUEVA YORK, 24 de septiembre de 2026.- El Corredor Andes-Atlántico es el acuerdo de inversión por USD 7.000 millones firmado entre Argentina y Estados Unidos. Este corredor bioceánico busca conectar Vaca Muerta y la minería del noroeste con los puertos del Atlántico. La firma del Corredor Andes-Atlántico se realizó este miércoles en el consulado argentino en Nueva York.

La ceremonia también contó con el ministro de Economía, Luis Caputo. Participó el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín. Asistieron el presidente de EXIM, John Jovanovic, y los embajadores Peter Lamelas y Alec Oxenford. El acuerdo contempla herramientas de financiamiento estadounidense por hasta USD 7.000 millones hacia 2027. No se trata de un único préstamo. EXIM y la Argentina firmaron un marco de cooperación llamado U.S.-Argentina Build the Future Framework.

Qué es el Corredor Andes-Atlántico y por qué apunta a Vaca Muerta

El corazón del Corredor Andes-Atlántico apunta directamente a Vaca Muerta. Unos USD 6.000 millones funcionarán como soporte financiero para Argentina LNG. Este megaproyecto de gas natural licuado está comandado por YPF. También participan la italiana Eni y XRG, de Emiratos Árabes Unidos.

El Export-Import Bank de Estados Unidos (EXIM) presentó una propuesta de financiamiento de largo plazo. El monto asciende a USD 6.000 millones. Los fondos se destinarían a la compra de bienes y servicios estadounidenses. El crédito todavía no está aprobado. La propuesta es indicativa y no vinculante. Su eventual otorgamiento requiere la aprobación final del directorio de EXIM.

Argentina LNG y el detalle del proyecto

La primera fase de Argentina LNG prevé dos unidades flotantes de licuefacción frente a Río Negro. Su capacidad conjunta será de 12 millones de toneladas anuales de GNL. El inicio de operaciones está proyectado para 2031. Hasta entonces, los socios estiman invertir USD 29.000 millones. La inversión calculada para toda la vida del proyecto asciende a USD 51.000 millones.

Sin embargo, el mapa del Corredor Andes-Atlántico abarca mucho más que los hidrocarburos. El plan incluye la modernización del tendido ferroviario, con las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. También contempla obras en telecomunicaciones y la revitalización de la Hidrovía. A esto se suman mejoras en el transporte eléctrico de alta tensión.

El documento menciona la concesión de la línea AMBA I, estimada en USD 800 millones. Está respaldada por una garantía del BID. También incluye la próxima concesión para ampliar la red de fibra óptica de Arsat. En el capítulo energético se destacó la adjudicación de un contrato superior a USD 1.000 millones. El consorcio está integrado por la estadounidense Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos. El contrato corresponde al sistema de ductos de exportación y está sujeto a la decisión final de inversión.

El objetivo declarado por Washington es eliminar los cuellos de botella. Hoy dificultan el transporte de gas, petróleo, cobre, litio y otros minerales críticos hacia los puertos y mercados internacionales.

El rol del RIGI y las condiciones que pidió Washington

El anuncio oficial del Departamento de Estado aclaró los incentivos que convencieron a los capitales norteamericanos. El comunicado destacó el rol central de “las reformas económicas de Argentina”. Hizo hincapié en que el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) brinda escudos fiscales, cambiarios y aduaneros. Esos escudos garantizan la viabilidad a largo plazo de los proyectos.

Por su parte, la Cancillería argentina ratificó el compromiso local con este modelo jurídico promercado. El Gobierno se comprometió a seguir aceitando la maquinaria legal y regulatoria. Ofrecerá normativas “transparentes, predecibles y efectivas”. Busca proteger a los financistas y abrir la puerta a gigantes estadounidenses en futuras licitaciones y concesiones.

Para Washington, el acuerdo no es solo una oportunidad de negocios. También es una jugada de seguridad geopolítica. Los bloqueos de transporte de combustible en Medio Oriente, por las tensiones con Irán y Yemen, volvieron prioritaria una cadena de suministros directa desde el Cono Sur. El Departamento de Estado usará sus herramientas de financiamiento y su red comercial. Impulsará proyectos que cumplan estándares internacionales e incorporen “tecnología confiable”. También planteó excluir a actores que no operen según las reglas de mercado, en medio de la pulseada con China.

La advertencia de Milei por Malvinas y el tablero geopolítico

El acuerdo tuvo su correlato retórico horas antes, durante el debut de Milei ante las Naciones Unidas. El Presidente invitó a las corporaciones a aprovechar la oportunidad histórica de Vaca Muerta. También trazó una fuerte línea geopolítica vinculada al reclamo nacional. “Esta invitación tiene un límite: no seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal”, advirtió. Fue un dardo directo contra la exploración británica en las Islas Malvinas.

La cooperación tendrá una próxima instancia en octubre. Landau viajará a la Argentina para reunirse con representantes del sector público y privado. Una delegación de funcionarios del Departamento de Estado, EXIM y DFC recorrerá Buenos Aires, Jujuy y Salta. El objetivo es identificar proyectos y avanzar en posibles operaciones. Ambos gobiernos preparan encuentros para acercar a empresas estadounidenses a las concesiones locales.

Para el Gobierno, el anuncio ofrece respaldo político y estratégico de la Casa Blanca. También representa una posible fuente de financiamiento para obras que considera necesarias. Los desembolsos efectivos dependerán de que cada proyecto cierre sus contratos, condiciones crediticias y decisiones de inversión.