Xi Jinping visita EEUU para su segunda cumbre con Trump este año

Xi Jinping visita EEUU para reunirse con Donald Trump
Fotografía de archivo del presidente de China, Xi Jinping (i), y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d). EFE/EPA/Maxim Shemetov

PEKÍN, CHINA, 23 de septiembre de 2026.- Xi Jinping visita EEUU este miércoles para una visita de Estado que incluirá su segundo encuentro con Donald Trump en lo que va del año. La Cancillería china confirmó la visita para los días 23 a 25 de septiembre. Además, marcará la primera vez que Xi pise la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder.

Xi Jinping visita EEUU en medio de una “estabilidad estratégica constructiva” puesta a prueba

Ambos líderes se reunieron por última vez en mayo, en Pekín. Allí acordaron trabajar en una relación bilateral basada en la “estabilidad estratégica constructiva”. Pekín repite esa fórmula desde entonces para describir el vínculo entre las dos mayores economías del mundo. Da Wei dirige el Centro para la Seguridad Internacional y la Estrategia de la Universidad de Tsinghua. En diálogo con Pekingnology, explicó que el término importa porque ofrece un nombre común a una relación “muy complicada”. Según el especialista, la fórmula también puede funcionar como principio orientador para evitar que el vínculo derive “hacia donde nadie sabe”.

Taiwán, aranceles e inteligencia artificial, los temas de fricción

La agenda llega cargada de fricciones. Taiwán volverá a la mesa después de que Xi advirtiera en mayo a Trump sobre los riesgos de una ‘mala gestión’ de este asunto. El líder chino señaló que ese escenario podría llevar a ambas potencias al ‘choque’ o incluso al ‘conflicto’. Mientras tanto, Xi Jinping visita EEUU con la disputa por Taiwán todavía sin resolver. Washington, de hecho, mantiene en suspenso un paquete de armas para la isla valorado en 14.000 millones de dólares.

En el plano comercial, los dos países deberán definir el futuro de la tregua pactada en octubre en Busan, Corea del Sur. Ese acuerdo suspendió parte de los aranceles y las restricciones adoptados durante meses de escalada, pero expira el próximo 10 de noviembre. A esto se suman las tierras raras —cuya producción controla Pekín— y la inteligencia artificial, que completan el núcleo económico y tecnológico del encuentro.

En Nueva York, el viceprimer ministro chino He Lifeng se reunió con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Ambos ya discutieron un posible mecanismo de notificación de incidentes vinculados a la IA. Sin embargo, Pekín todavía no confirmó si aceptará convertirlo en un instrumento bilateral. Wing Lok Hung, profesor en la Universidad China de Hong Kong, dijo a EFE que ambos países pueden coincidir en teoría sobre la gobernanza de la inteligencia artificial. Aplicarla, sin embargo, resultará muy difícil por la intensidad de la rivalidad tecnológica.

China ante los conflictos de Oriente Medio y Ucrania

Pekín pidió además reabrir cuanto antes el estrecho de Ormuz, proteger el transporte energético y retomar la negociación entre Washington y Teherán. Por su parte, Trump insistió en que China use su influencia sobre el presidente ruso, Vladímir Putin, para empujar una salida a la guerra en Ucrania. Jing Qian, vicepresidente de Asia Society, señaló en ChinaFile que la cooperación actual entre ambos países no puede descansar en una confianza estratégica inexistente. No obstante, consideró que sí puede apoyarse en una “vulnerabilidad compartida” capaz de generar previsibilidad mediante compromisos limitados, reglas claras y mecanismos de notificación.

La presión internacional por la liberación de Jimmy Lai

Una campaña digital y diplomática redobló, asimismo, la presión para que Trump exija a Xi la excarcelación del magnate de medios de Hong Kong Jimmy Lai. El reclamo apunta a la cumbre de este jueves, un tema que ya se trató en el encuentro anterior. La ofensiva se desplegó en plataformas como X, Instagram y Reddit bajo etiquetas como #FreeJimmyLai y #TrumpXiSummit. Busca, en consecuencia, evitar que el caso del fundador del clausurado diario Apple Daily quede relegado. Las disputas arancelarias, tecnológicas y geoestratégicas dominan, de otro modo, la agenda bilateral.

A esta corriente se sumaron figuras de peso en Washington, como el exvicepresidente Mike Pence y el copresidente de la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China, Chris Smith. Ambos cuentan con el respaldo de ONG como Reporteros Sin Fronteras y Amnistía Internacional. El primer ministro británico, Andy Burnham, también pidió a Trump que asuma la defensa de Lai, quien posee pasaporte británico. Downing Street, por su parte, trasladó a la delegación estadounidense su disposición a otorgarle refugio inmediato en territorio británico. Esa oferta, no obstante, depende de que las autoridades chinas autoricen un salvoconducto por motivos humanitarios.

El caso de Jimmy Lai: condena y estado de salud

El editor, de 78 años, cumple una condena de dos décadas dictada en febrero pasado. Un tribunal lo declaró culpable de sedición y de conspirar con potencias extranjeras bajo la ley de seguridad impuesta por Pekín en 2020. Lleva casi seis años recluido en la prisión de máxima seguridad de Stanley, sometido a un régimen de aislamiento de 23 horas diarias. Su abogado, Robert Pang, denunció complicaciones de salud derivadas de hipertensión, diabetes y pérdida progresiva de visión.

Por ese motivo, su hijo, Sebastien Lai, advirtió ante el Capitolio que el castigo equivale, de hecho, a “una sentencia de muerte”. La urgencia humanitaria se agrava, además, por el cáncer agresivo diagnosticado a su hija Claire. Ese diagnóstico le impide, en consecuencia, continuar la campaña internacional por la liberación de su padre. Trump aseguró entonces que Xi le había dicho que Lai era “su peor pesadilla” y admitió no sentirse optimista respecto de su liberación. Pekín y el Ejecutivo de Hong Kong, sin embargo, rechazan cualquier mediación extranjera y la califican de “injerencia flagrante” en su soberanía judicial. Analistas y juristas independientes en la excolonia consideran, no obstante, que el encuentro en Washington representa una ventana de oportunidad procesal y política para el magnate.