
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, 31 OCTUBRE 2023.- La Policía de La Ciudad se prepara para llevar adelante el desalojo de “Casa Santa Cruz”, un edificio ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios, previsto para ese martes.
El edificio está ocupado desde 2004 y en 2010 lo compró un empresario en un remate. Los vecinos, que conformaron la Cooperativa de Vivienda Papa Francisco, aseguraron que van a “resistir”
A través de un comunicado que circula en las redes sociales, las 107 familias que conformaron la Cooperativa de Vivienda Papa Francisco aseguraron que van a “resistir” el desalojo. “Nos negamos a que nos expulsen de nuestro centro de vida, a un subsidio habitacional insuficiente, a que nuestros hijos no puedan ir más al colegio del barrio y más aún, que nos desalojen con la fuerza pública dejándonos en la calle. Sin soluciones, nos vemos obligados nuevamente a resistir. ¡Vivienda sí, desalojo no!”, sostuvieron.
“La expectativa es que nos den una solución, no nos queremos ir de la anoche a la mañana, hay niños estudiando y niños en la escuela, y ellos van a perder eso. ¿Cómo los vamos a llevar si no tenemos donde vivir? Ellos son argentinos”, dijo a Télam Luis Antonio, quien realiza changas en la calle, llegó desde Perú en el año 2000 y tiene cuatro hijos, dos mayores de edad, y otros dos de 3 y 4 años.
Afirmó que ellos quieren “una vivienda digna para poder vivir. Hace 10 u 11 años atrás hicieron una subasta del edificio y ahí empezaron con la amenaza del desalojo”.
“La única pena es que nos echen de acá, con los chicos no te recibe nadie. Es caro, ya no es como antes”, aseguró, y contó que sus hijos más grandes trabajan y la hija lo hace en la calle como él.
Por su parte, Yisenia (42) es diabética insulinodependiente y tiene un hijo de 12 con discapacidad.
“Nosotros siempre quisimos quedarnos acá, no queremos vivir gratis y somos una cooperativa para lograr eso”, expresó.
Remarcó que la Casa Santa Cruz la encontraron “totalmente vacía, no había luz, ni agua, ni servicios higiénicos, queremos tratar de estar cada día mejor”, y añadió que “hasta ahora no hubo ningún tipo de solución, queremos una opción para ir pagando algo”.
La historia
El edificio, donde viven más de un centenar familias y cerca de 300 niños, es una unidad funcional de la antigua fábrica de toallas Selsa que en la década de 1990 quebró.
Como quedó “deshabitado y desarreglado”, en 2004 un grupo de personas decidieron ingresar para tener un lugar donde vivir. Ese lugar, hoy cuenta con servicio de agua, luz y cloacas gracias al esfuerzo de esos vecinos.
Seis años después, en 2010, la propiedad fue subastada y, pese al intento de las familias de comprarla, fue adquirida por el empresario hotelero Leonardo Ratuschny, quien luego inició un juicio por desalojo.
La causa lleva más de 13 años en el Juzgado en lo Civil N° 60. Sin embargo, el pasado jueves, las familias fueron notificadas de la orden de desalojo prevista para este martes.
Según una resolución dictada el pasado miércoles por el juez Fernando Cesari, el desalojo puede ser de forma “escalonada” y se autorizó al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a pedir la colaboración de las fuerzas federales “ante la complejidad del caso”.
En ese contexto, las familias que viven en el ex complejo fabril advirtieron que no se irán y denunciaron que el empresario Ratuschny “no solo busca una inversión inmobiliaria en dicho terreno, sino que se enriquece de la falta de vivienda y de la población en situación de calle”.
Por su parte, el Ministerio de Justicia y Seguridad porteña advirtió que “la medida implicaría una movilización de personal policial sin precedentes en los últimos años” debido a “la cantidad de familias que se deben desalojar para hacer cesar la intrusión”. Además, sostuvo que “no se puede garantizar de ningún modo que el desalojo se realice garantizando la integridad de las personas que habitan”.
En tanto, las más de 100 familias se preparan para pasar una noche larga y llena de incertidumbre. “Desde las 6 de la mañana tendremos que estar atentos para lo que se venga”, aseguró una de las vecinas.
Con Télam e Infobae
