La ruta marítima entre Chile y Malvinas abre un nuevo foco de tensión con Argentina

La ruta comercial entre Punta Arenas y las Islas Malvinas volverá a operar en noviembre, tras 15 años suspendida, en medio de la preocupación argentina por sus posibles implicancias.

Puerto Stanley, en las Islas Malvinas, uno de los destinos de la ruta comercial marítima que conectará nuevamente con Punta Arenas, Chile.
Vista aérea de Puerto Argentino (Islas Malvinas), la ciudad que el Reino Unido denomina Stanley, fotografiada en febrero de 2005. Foto: Tom L-C / Wikimedia Commons / CC BY-SA 3.0.

BUENOS AIRES, 14 de octubre de 2026 (MI PERIÓDICO).- La ruta comercial a Malvinas desde Punta Arenas, en el sur de Chile, vuelve a estar en el centro de la agenda diplomática regional. Una empresa chilena acordó reactivar el servicio marítimo hacia las islas, una iniciativa que genera preocupación en la Argentina por sus posibles consecuencias comerciales y estratégicas.

El primer viaje del buque mercante Danstar hacia Puerto Stanley está previsto para mediados de noviembre. La conexión había quedado suspendida desde 2011. El acuerdo fue firmado por Easter Island Naviera y la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC).

Ruta comercial a Malvinas: qué se sabe del acuerdo

La iniciativa busca abastecer al archipiélago con productos provenientes de la región chilena de Magallanes. Entre las mercaderías mencionadas figuran alimentos congelados, bebidas, madera, artículos de almacén y repuestos para vehículos.

El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, sostuvo que la conexión podría generar un intercambio comercial de al menos 20 millones de dólares anuales para la región. También estimó en unos 300 millones de dólares las pérdidas acumuladas durante los años en que la ruta estuvo restringida.

Esas cifras corresponden a estimaciones del funcionario chileno, no a ingresos ya concretados.

La conexión permitiría reducir la distancia marítima respecto de la ruta utilizada actualmente a través de Montevideo. Según el informe de EL PAÍS, el trayecto desde Punta Arenas sería aproximadamente la mitad de largo.

Por qué preocupa a la Argentina la ruta comercial a Malvinas

El Gobierno argentino teme que la conexión comercial pueda facilitar el abastecimiento de empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean las islas.

La preocupación está relacionada con el proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por empresas que cuentan con autorización de las autoridades británicas de las islas. La Argentina rechaza esas actividades y sostiene su reclamo de soberanía sobre el archipiélago y los espacios marítimos correspondientes.

El Gobierno de Javier Milei busca frenar el desarrollo petrolero mediante medidas diplomáticas y legales. El 13 de octubre, la Argentina solicitó medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para que el Reino Unido cese las acciones unilaterales en la Cuenca Norte de las Islas Malvinas.

La presentación judicial es un reclamo argentino. No significa que el tribunal haya ordenado suspender las operaciones.

Qué dijo la Cancillería argentina sobre el buque chileno

El canciller Pablo Quirno pidió prudencia y afirmó que no había recibido una notificación oficial sobre un barco chileno que se dirigiera a las islas.

También sostuvo que el vínculo con el Gobierno de José Antonio Kast era excelente y rechazó la posibilidad de una confrontación. Según sus declaraciones, la Argentina busca resolver la cuestión por vías pacíficas y diplomáticas.

Quirno descartó que el Gobierno tuviera intención de abordar o atacar al Danstar. Por lo tanto, no hay base para presentar como confirmada una interceptación naval.

La posición argentina apunta a evitar que la ruta comercial contribuya al abastecimiento de las actividades hidrocarburíferas que cuestiona. Al mismo tiempo, la Cancillería busca mantener abierto el diálogo con Chile.

La posición del Gobierno chileno

Desde Chile, el ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, defendió la iniciativa como una operación comercial entre empresas privadas. Sostuvo que el Gobierno ve con buenos ojos el comercio de compañías chilenas cuando se desarrolla dentro de las reglas aplicables.

El ministro de Defensa, Fernando Barros, llamó a actuar con prudencia y señaló que no existían antecedentes que justificaran, por el momento, medidas excepcionales como una escolta naval.

Por su parte, el gobernador de Magallanes, Jorge Flies, pidió privilegiar la diplomacia y respetar los acuerdos que regulan las relaciones entre ambos países.

Las posiciones reflejan una diferencia de enfoque: Chile pone el acento en la actividad comercial, mientras que la Argentina observa sus posibles consecuencias sobre el reclamo de soberanía y la explotación de recursos naturales.

Qué establece la normativa argentina sobre el tránsito marítimo

El Decreto 256/2010 establece que los buques que se propongan transitar entre puertos del territorio continental argentino y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur deben solicitar autorización previa. La norma también contempla embarcaciones que atraviesen aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a esos territorios o transporten mercaderías entre ellos.

La aplicación concreta de esa normativa al recorrido del Danstar depende de las características de la navegación y de las aguas por las que transite. No corresponde afirmar que el buque será interceptado o que necesariamente necesita una autorización argentina sin una determinación oficial sobre su itinerario.

Qué puede pasar en noviembre

El próximo punto de atención será la fecha efectiva de salida del Danstar desde Punta Arenas y las condiciones en que se realice la navegación hacia las islas.

También será relevante conocer si los gobiernos de Argentina y Chile mantienen conversaciones sobre el recorrido y el alcance comercial del acuerdo.

Por ahora, el viaje está previsto, pero no se ha concretado. Tampoco hay confirmación de una operación naval argentina contra la embarcación.

La evolución del caso dependerá de los próximos contactos diplomáticos, de la ruta que siga el buque y de las medidas que puedan adoptar los gobiernos involucrados.

Fuente: El País