Trump y la superinteligencia quedaron en el centro de una orden ejecutiva que obliga a las agencias federales de Estados Unidos a utilizar “superinteligencia” en sus comunicaciones y encarga elaborar una definición oficial del concepto.

WASHINGTON, EE. UU., 30 de septiembre de 2026.- Trump y la superinteligencia quedaron en el centro de una orden ejecutiva que modifica el lenguaje oficial del Gobierno de Estados Unidos. El presidente firmó la medida el martes 29 de septiembre para que los departamentos y agencias federales utilicen el término “superinteligencia” en lugar de “inteligencia artificial” en sus comunicaciones oficiales.
La medida fue firmada el martes 29 de septiembre y alcanza a los departamentos y agencias federales en su correspondencia, comunicaciones públicas, sitios web, informes y documentos de política, entre otros materiales no establecidos por ley.
La disposición también encarga al Consejo de Asesores Presidenciales de Ciencia y Tecnología que proponga una definición federal de “superinteligencia” y determine qué nuevas medidas ejecutivas podrían ser necesarias para aplicar el concepto.
Trump y la superinteligencia: qué cambia con la orden
A partir de esta decisión, las agencias federales deberán utilizar “Super Intelligence” y las siglas “SI” cuando se refieran a esta tecnología en los documentos alcanzados por la orden.
El texto establece que deberán dejar de utilizar las expresiones “Artificial Intelligence” y “AI” en esos materiales, siempre dentro de los límites que permita la legislación vigente.
El cambio no significa que haya aparecido una tecnología completamente nueva por el solo hecho de modificar su denominación. La propia orden establece que ahora deberá elaborarse una definición oficial de “superinteligencia”.
La nueva denominación llega en medio de una discusión sobre la IA
La decisión de Trump se produce mientras Estados Unidos debate el desarrollo de sistemas cada vez más avanzados, sus posibles aplicaciones y los mecanismos de seguridad necesarios para controlarlos.
La administración estadounidense sostiene que estos sistemas pueden acelerar avances en áreas como la investigación científica, la medicina, la energía y la industria. Al mismo tiempo, distintas empresas y especialistas vienen discutiendo los riesgos asociados con el desarrollo de modelos más capaces.
El Gobierno de Trump impulsa además una mayor incorporación de estas tecnologías en los servicios públicos.
America.gov: el Gobierno de EE.UU. incorpora IA a sus servicios
La misma jornada en que Trump firmó la orden, la Casa Blanca presentó America.gov, una plataforma destinada a reunir en un único punto de acceso información y servicios del Gobierno federal.
Según la Casa Blanca, el sistema utiliza “Super Intelligence (SI)” y permite a los usuarios realizar consultas en lenguaje natural. La administración prevé ampliar sus funciones para que los ciudadanos puedan completar trámites como la renovación de pasaportes y gestiones vinculadas con Medicare.
La orden sobre America.gov establece además requisitos relacionados con la seguridad, la privacidad, la autenticación y la protección de los datos personales.
Un cambio de nombre con una discusión tecnológica detrás
El movimiento de Trump instala una nueva palabra en el lenguaje oficial de Estados Unidos: “superinteligencia”.
Pero el alcance de la decisión va más allá de una cuestión terminológica. La administración también busca definir oficialmente qué significa el concepto y, al mismo tiempo, ampliar el uso de sistemas avanzados en las funciones del Estado.
La discusión que queda planteada es qué capacidades deberán reunir esos sistemas para ser considerados “superinteligencia” y qué controles acompañarán su utilización a medida que aumente su autonomía.
