
BUENOS AIRES, 23 de septiembre de 2026.- El cierre de Dánica en Lavallol quedó confirmado este lunes a través de un cartel colocado por la empresa en la puerta de la planta, sin que los trabajadores del turno sabatino pudieran ingresar. Dorada S.A., propietaria de la marca, fijó el fin de la actividad industrial para el próximo 30 de septiembre. Aún permanecen en la firma unos 30 empleados.
El comunicado que confirmó el cierre de Dánica
El texto exhibido en el ingreso de la fábrica, ubicada en Llavallol y propiedad del Grupo Beltrán, señala: “Dorada SA informa el cierre definitivo de la operación industrial de su planta ubicada en Llavallol”. La empresa atribuye la decisión a “un prolongado proceso que buscó revertir las dificultades económicas, productivas y operativas que afectaban la viabilidad del establecimiento”.
Además, el comunicado agrega que la compañía “llevó adelante distintas medidas destinadas a mejorar la competitividad de la planta, sostener su actividad y preservar las fuentes de trabajo”. Sin embargo, no logró “las condiciones necesarias para asegurar una operación sostenible”.
Fuentes de la empresa explicaron a Infobae que el cierre de Dánica en Lavallol será definitivo el 30 de septiembre.
Los términos del acuerdo que vence el 30 de septiembre
Según precisaron, la actividad se sostuvo bajo un acuerdo con el sindicato. Ese convenio limitó el funcionamiento de la planta a un proceso de envasado con 35 personas. “Ese acuerdo vence el 30 de septiembre y a partir de ese momento queda totalmente deshabilitada esa planta”, añadieron las mismas fuentes. También confirmaron que ya están en marcha “todas las formalidades con los empleados para el pago de las indemnizaciones de ley”.
El cartel también precisa que la empresa resolvió el cierre definitivo de la planta tras agotar las instancias evaluadas para darle continuidad. Asimismo, adelanta el inicio de “la parada definitiva de las instalaciones conforme a las normativas medioambientales vigentes”.
Respecto de los trabajadores, el documento indica que las indemnizaciones “serán abonadas de acuerdo con lo establecido por la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa aplicable”. Para más información, remite al área de Recursos Humanos.
Desde el anuncio, unos 30 trabajadores que aún permanecían en la planta no pueden ingresar al establecimiento. Los empleados instalaron una carpa frente a la fábrica y organizan una permanencia por turnos. La empresa aseguró que los salarios se mantendrán hasta la fecha del cierre de Dánica.
Los tres cierres de la planta de Lavallol
Se trata de la tercera vez que la planta de Llavallol cierra sus puertas. La compañía ya había tomado la misma decisión en abril de 2020, en plena pandemia, cuando cerró el establecimiento pese al decreto que prohibía despidos y suspensiones. En aquel momento, atribuyó la medida a un “desmedido reclamo salarial” de los gremios de Federación Aceitera. La empresa lo consideró “excesivamente oneroso”. Sin embargo, aquel cierre se revirtió dos días después, tras un acuerdo con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
El segundo antecedente se registró a fines de 2024, cuando la empresa comunicó el fin de la producción en Llavallol. La actividad se retomó pocos meses después, en febrero de 2025, tras un acuerdo entre la compañía y el sindicato. Sin embargo, la reapertura se concretó con menos cantidad de empleados que antes del cierre de Dánica.
El programa de retiros voluntarios de noviembre de 2024
Según recordaron fuentes sindicales a Infobae, el 18 de noviembre de 2024 la empresa había abierto un programa de retiros voluntarios que alcanzó a 17 trabajadores, sin reemplazar los puestos vacantes. De ese grupo, nueve cumplían funciones críticas para sostener la producción en condiciones seguras. Además, la planta quedó sin responsable del área de Seguridad e Higiene.
En ese mismo período, la empresa comenzó a retirar mercadería, dejó de comprar insumos e inventarió la maquinaria. El objetivo era trasladarla a la planta del Grupo Beltrán en Córdoba. Allí, según indicaron los directivos, continuaría la elaboración de margarina.
Ante ese escenario, el SOEIA presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. El 20 de noviembre se realizó una reunión en la sede de La Plata con movilización del sindicato y de la Federación. Al día siguiente, con la amenaza de cierre todavía vigente y la planta operando con 150 trabajadores, el gremio solicitó al Ministerio de Trabajo el dictado de una medida de no innovar.
Un balance de 2023 presentado en mayo mostró que el costo salarial representaba el 8,7% del costo total. En 2022 había sido del 10,1%. El proceso derivó en un acuerdo para sostener la actividad con una dotación reducida de unos 40 trabajadores. Luego, esa cifra continuó achicándose hasta la reapertura formal en febrero de 2025, con menos de la mitad del plantel original de 150 personas.
El sindicato denunció el cierre de Dánica y pidió una audiencia
El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA) presentó una denuncia ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires por el anuncio. Asimismo, solicitó la convocatoria a una audiencia con representantes de la compañía. El gremio espera que la cartera laboral confirme un encuentro virtual para este jueves.
El secretario general del SOEIA, Ezequiel Roldán, cuestionó la decisión. Afirmó que el gremio mantiene “la firme decisión de seguir defendiendo los puestos de trabajo”. Fuentes sindicales precisaron que, hasta el momento, el único documento formal es el cartel exhibido en la puerta de la planta. Los trabajadores no recibieron telegramas de despido ni cartas documento.
La historia de Dánica, la marca que marcó una época
La planta de Llavallol funciona desde fines de la década del 30. En aquel entonces, el inmigrante danés Christian Boll fabricaba lácteos en Santa Fe. Luego se instaló en la zona para producir aceites vegetales hidrogenados.
En 1963, la compañía fue pionera en la fabricación de margarinas de origen vegetal bajo el nombre Dánica. Estos productos comenzaron a comercializarse en panes y potes plásticos.
La marca alcanzó gran popularidad gracias a sus campañas publicitarias. En los años 60 se hizo conocida la frase “era para untar, era para untar”. Posteriormente, en 1973, se emitió por primera vez el jingle “Dánica Dorada, Dánica Dorada”, con la imagen de una niña que saltaba la soga. Esa imagen quedó asociada al logo del producto durante generaciones.
La empresa cambió de dueño en varias oportunidades a lo largo de las últimas décadas. En 2011 fue adquirida por el grupo brasileño BRF, dueño de marcas como Paty y Sadía. Siete años después, BRF se desprendió de ella.
A fines de 2018, Dánica pasó al Grupo Beltrán, una firma cordobesa dedicada a la faena ganadera con ocho plantas frigoríficas. Pese al cierre de Dánica en Lavallol, la compañía mantiene en funcionamiento una fábrica de aderezos en el Parque Industrial Ferreyra, en Córdoba.
La definición sobre el futuro de los trabajadores quedará supeditada a la audiencia que el SOEIA busca concretar esta semana en el Ministerio de Trabajo bonaerense.
Con información de Infobae
