Jueves Julio 11, 2019.- Reino Unido

Londres acusa a Irán de obstaculizar el paso de uno de sus petroleros en el estrecho de Ormuz

El incidente, negado por Teherán, ocurre justo una semana después de que un buque iraní fuese arrestado en Gibraltar

El Reino Unido ha emitido este jueves un comunicado en el que denuncia que al menos tres barcos iraníes trataron de obstaculizar la circulación de un petrolero británico en aguas del estrecho de Ormuz. Según Londres, una de sus fragatas, en tareas de escolta, tuvo que intervenir en tareas de disuasión.

"El incidente, negado por Teherán, ocurre justo una semana después de que un petrolero iraní fuese arrestado en Gibraltar por, presuntamente, vulnerar las sanciones de la UE a Siria.

En contra de la legislación internacional, tres buques iraníes trataron de impedir el pasaje de un buque comercial, el British Heritage, a través del estrecho de Ormuz", reza el comunicado de las autoridades británicas. En respuesta, prosigue, el barco de guerra HMS Montrose se vio "forzado a colocarse entre los barcos iraníes y el British Heritage, y emitir advertencias verbales a los barcos iraníes, que entonces retrocedieron".

Horas antes, la cadena estadounidense CNN, citando a dos altos funcionarios bajo condición de anonimato, presentó una escena más grave. De acuerdo con este medio, fueron cinco las barcas armadas iraníes que trataron de forzar al British Heritage, mientras circulaba por Ormuz, a desviar su curso y detenerse en aguas iraníes próximas. El incidente acabó, señaló CNN, cuando el HMS Montrose apuntó con su mirilla a los iraníes.

Después de que varios medios internacionales difundieran la noticia, la Armada de la Guardia Revolucionaria, a cargo de las operaciones marítimas en el sur del país, ha publicado un comunicado de respuesta negando el suceso. "En las últimas 24 horas no ha habido encuentros con buques extranjeros, incluidos los británicos", han asegurado, aunque han matizado: "En caso de recibir una orden para tomar buques extranjeros [...] la Armada [...] es capaz de hacerlo de manera inmediata, firme y rápida".

Este acoso al buque, operado por la petrolera BP bajo divisa de la Isla de Man, es el colofón a una semana de advertencias iraníes a Londres por la retención del Grace 1. El presidente Hasan Rohani, que ayer tildó al Reino Unido de "Gobierno ocupa" en Gibraltar, definió la acción contra su barco de "muy despreciable e incorrecta". "Todos deberíamos tratar de garantizar la seguridad plena de todas las líneas marítimas mundiales, y yo advierto a los británicos de que vosotros disteis pie a la inseguridad y entenderéis sus consecuencias más tarde", remató, según la agencia de noticias iraní Tasnim.

Entretanto, el misterio en torno al caso del Grace 1 persiste. Particularmente después de que el número dos de Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, afirmara esta semana que el destino del superpetrolero, con capacidad para dos millones de barriles de crudo en sus tripas y lleno, no era Siria. "El puerto mencionado [como destino sirio, según las autoridades británicas] no tiene ni tan siquiera la capacidad para que un superpetrolero así pueda estacionar. Su destino era otro lugar", declaró.

Esta puede ser, según observadores, una de las razones por las que el Grace 1 evitó la ruta que su petróleo ha usado habitualmente para llegar a Siria, a través del canal de Suez y, en su lugar, optó por circunnavegar todo África. Otra la ofreció el propio Aragchí, tras culpar a Londres de "piratería" y de detener su barco en aguas internacionales, al precisar que Suez no estaba adaptado para el Grace 1. Un análisis de TankerTrackers sugiere que el buque portaba fuel oil, más pesado que el petróleo, por lo que el hundimiento de su casco entorpecía su avance por la vía egipcia.

Aunque hasta el ministro de Exteriores Javad Zarif se ha sumado a las voces que niegan el incidente de las últimas horas - Zarif ha afirmado que el buque atravesó con éxito el estrecho de Ormuz -, ha habido otras ocasiones en que han ocurrido sucesos similares en los últimos años. En el verano de 2016, Estados Unidos acusó a la Guardia Revolucionaria de usar su amplio despliegue táctico de lanchas rápidas para hostigar, en varias ocasiones, a sus buques de guerra en aguas de Ormuz. En al menos una de las veces, los militares estadounidenses tuvieron que hacer disparos de advertencia.

Meses, antes, el 12 de enero de ese año, paramilitares iraníes capturaron a los diez tripulantes de dos barcos de combate rápidos del ejército de EEUU. Teherán alegó que ambas naves habían penetrado en aguas iraníes, algo que posteriormente se explicó como un "error de navegación". En aquella ocasión, sin embargo, una llamada del secretario de Estado de la Casa Blanca, John Kerry, a su homólogo Mohamed Yavad Zarif, permitió la liberación de los marineros apenas quince horas después. Una acción diplomática exitosa facilitada por el acuerdo nuclear firmado por ambos países en 2015. Algo impensable ahora, tras la retirada estadounidense del pacto, la reimposición de sanciones y la escalada de tensión emprendida por Irán y EEUU. Un momento, opuesto al de 2016, al que se ha sumado la decisión iraní de reducir sus compromisos con el acuerdo en reciprocidad por lo que, considera, es el incumplimiento de los firmantes europeos.