Viernes Agosto 16, 2019.- Colombia

Jairo Ortega, el político paisa que llevó a Pablo Escobar Gaviria al Congreso

Jairo Ortega, el hombre que impulsó políticamente al Capo del Cartel de Medellín, el hombre que lo llevó al Congreso como el segundo en la lista, su suplente. Ortega fue la ficha clave con la que Escobar pensaba lograr su sueño de ser presidente de la república

"Apoyamos la candidatura de Pablo Escobar para la Cámara porque su juventud, su inteligencia y su amor por los desprotegidos lo hacen merecedor de la envidia de los políticos de cóctel. Porque lo apoyan todos los liberales y conservadores del Magdalena Medio, ya que ha sido El Mesías de esta región".

Esta era la bienvenida, publicada el 10 de febrero de 1982 en los más importantes periódicos regionales del país, que le daba el Movimiento Renovación Liberal a Pablo Escobar Gaviria. "Los que lo conocen saben de sus cualidades humanas e intelectuales". Terminaba de esta manera el mensaje. La idea era del Representante a la Cámara Jairo Ortega, el hombre que impulsó políticamente al Capo del Cartel de Medellín, el hombre que lo llevó al Congreso como el segundo en la lista, su suplente. Necesitaban desagraviarse con Escobar debido a la humillación que le había pegado Luis Carlos Galán. Durante una manifestación en el Parque Berrío de Medellín Luis Carlos Galán expulsó del partido Liberal a Pablo Escobar unas semanas antes. Lo señaló como un hombre sobre el que pesaban las más oscuras historias. Un agravio que el capo nunca lo olvidaría y que terminaría con su asesinato siete años después.

Ortega fue la ficha clave con la que Escobar pensaba lograr su sueño de ser presidente de la república. Antepuso la fidelidad al capo que a su partido. Por eso no dudó en apoyarlo cuando uno de los aliados más cercanos de Galán, Rodrigo Lara Bonilla, fue acusado de la manera más vil. El 19 de septiembre de 1983 Lara convocó un debate por los dineros calientes en plenaria de la Cámara. De un momento a otro todo se le volteó al recién posesionado ministro de Justicia. De acusador pasaría a ser acusado de recibir USD 1 millón de parte del narcotraficante Evaristo Porras.

El escenario no podía ser más dantesco e inmoral. Carlos Ledher, quien por esa época era un supuesto y próspero empresario que aspiraba a hacer una carrera política, llenó con su presencia y la de sus guardaespaldas de confianza una de las cabinas destinadas a la prensa en el Congreso. En ese lugar no se cansó de abuchear o aplaudir a Jairo Ortega, quien fue el encargado de mostrar las pruebas contra Lara. En una grabación ininteligible se revelaba una supuesta conversación entre Porras y Lara. Pablo Escobar, entonces congresista, no asistió al recinto. En su lugar fueron, una información que comprobó la revista Semana en su momento, sus guardaespaldas de confianza que incluso se sentaron en las sillas del congreso. El alegato con el que Lara pensaba desenmascarar a Escobar fue un boomerang en su contra. A partir de allí empezó una correría suicida del ministro por comprobar su inocencia contra el criminal más peligroso que ha tenido Colombia. Pablo Escobar terminaría asesinándolo en abril del 1984. Con este hecho empezaría una de las guerras más sanguinarias en la historia de la convulsionada Colombia de fin de siglo.

Ortega fue un sobreviviente. Besado por Pablo Escobar tenía garantizada su muerte política. Lo que hizo fue ocultarse entre la multitud en Medellín y casi logra ser ignorado. Durante años fue un abogado común y corriente dando clases en la Universidad Cooperativa de Colombia y la Universidad de Medellín. Llegó a ser un ciudadano cualquiera hasta que ahora a los 76 años es llamado a indagatoria por el crimen de Rodrigo Lara Bonilla. Su vinculación tuvo que ver con haber sido el puente entre el senador Alberto Santofimio Botero, condenado por la muerte de Luis Carlos Galán, y Pablo Escobar. Fue un testigo de excepción y su testimonio podría desenredar los nudos que han acompañado el asesinato de un Ministro de Justicia en la Colombia del Cartel de Medellín.