Jueves Junio 27, 2019.- Argentina | Buenos Aires

Déficit y viviendas indignas en Buenos Aires

Informe de la Universidad de Buenos Aires

 

 

Decenas de miles de habitantes de la ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico de la Argentina, sobreviven "en condiciones indignas, en medio de una intensa política de subasta de la tierra pública" y "sin opciones para los sectores medios y de menores recursos, con cada vez más personas en situación de calle", alertó un informe del Observatorio de la Universidad de Buenos Aires (OUBA).

"No se trata solamente de la falta o escasez de viviendas, también es necesario contemplar su inadecuación, su calidad insuficiente, la necesidad de mejoras que precisan muchas viviendas existentes para llegar a satisfacer el derecho a la vivienda tal como lo concibe la normativa vigente", explicó Florencia Girola, investigadora del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA).

Girola analizó así la situación habitacional en el distrito que cuenta con el mayor presupuesto por habitante del país. "De acuerdo con nuestros cálculos, en la Argentina del 2020 de un total de 14 millones de hogares habrá poco más de 3.500.000 que vivirán en una vivienda deficitaria, de los cuales cerca de 480.000 serán considerados irrecuperables y otros 780.000 se verán forzados a compartir un techo, 1.700.00 tendrán una casa incompleta, en construcción, o inserta en un contexto barrial inadecuado, y en casi medio millón de hogares vivirán hacinados en una casa que les queda chica", predijo el urbanista de la UBA Alfredo Garay.

En Buenos Aires en particular, estudiar el panorama habitacional implica tener en cuenta la situación de villas y asentamientos, de los llamados núcleos habitacionales transitorios, de conventillos, inquilinatos y hoteles-pensión, de inmuebles ocupados y de complejos habitacionales declarados en estado de emergencia edilicia y ambiental. Se puede tener una vivienda pero con acceso precario a infraestructura y servicios, o bien sin seguridad jurídica, recordaron los especialistas.

"Aunque la población de la ciudad de Buenos Aires no crece desde fines de la década de 1940, manteniéndose en torno a los tres millones de habitantes, y de que en las últimas décadas la construcción de viviendas se multiplicó, las posibilidades de acceso de los sectores de menores ingresos a un techo digno actualmente resultan cada vez más improbables", agrega el documento de OUBA.

"Esto se debe a múltiples factores -precisa- como el aumento producido, en modo exponencial en particular desde el año 2003 en adelante, en los valores del suelo y de los inmuebles, gracias a la dinamización del negocio inmobiliario, sumado a la carencia de una política habitacional integral, salvo en determinados casos ligados a intereses direccionados".

En la Ciudad de Buenos Aires "las políticas de gobierno en relación a barrios populares enfatizaron en un modelo vinculado al 'urbanismo social' omitiendo la política y acceso a viviendas para sectores pobres de la ciudad", observó Mónica Lacarrieu, también investigadora del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

"El dilema entre urbanizar (operando sobre los espacios públicos) y construir viviendas en contextos de pobreza urbana se debate aún en el presente, generando proyectos incipientes y puntuales de edificaciones selectivas", agregó. El gobierno porteño por su parte "impulsó un plan de integración y 'urbanizaciones' con mejoras, que contempló a solamente cuatro de las 14 villas y 21 asentamientos informales existentes en la ciudad". "Los proyectos tuvieron un trasfondo distinto al de atender a la necesidad de viviendas sociales: en el caso de la Villa 20, del barrio de Lugano, estuvo de por medio la construcción de la Villa Olímpica para los Juegos de la Juventud 2018, ahora destinadas a comercialización inmobiliaria con graves problemas para sus adquirentes con créditos UVA", precisa el documento.

Otras zonas de la ciudad están sujetas al mismo problema: "En el Playón de Chacarita, la expansión de la avenida Triunvirato con el consecuente millonario cambio de zonificación para erigir costosas torres en la zona; en la Villa 31 y la 31 bis de Retiro, se apuntó igualmente a erigir torres en la Avenida del Libertador y, por último, en la Villa Rodrigo Bueno, de Puerto Madero, estuvo de por medio un convenio para levantar un barrio de lujo".

La capital argentina tiene reconocidos 38 enclaves entre villas, asentamientos informales y núcleos habitacionales transitorios. Según datos del censo 2010, la población total de esos barrios era de 163.587 personas, un crecimiento del 52,3% con respecto al censo anterior.

"Algunas estimaciones sostienen que el 40% de la población de villas alquila sus viviendas en un mercado informal, en el que pagan precios muy cercanos al del mercado formal de alquileres y donde no reciben contratos o documentación legalizada que les provea de seguridad en su tenencia". "Los habitantes de las villas son estigmatizados", pero "se obvia que difícilmente pueden acceder a títulos de propiedad sobre terrenos fiscales o con problemas catastrales, en los que sobreviven hacinados y pagando muchas veces altos costos por una simple habitación precaria con baño compartido", señaló María Cristina Cravino del Instituto de Ciencias Antropológicas.

Los alquileres para los sectores medios también son muy complejos en Buenos Aires. Cerca del 40% de la población porteña alquila, pero se ve amenazada frente a los aumentos desmedidos de las locaciones y la "inquilinización" implica que muchas familias y trabajadores deben destinar alrededor de la mitad de sus ingresos para poder alquilar.

Entretanto, el 24% de las viviendas porteñas, unas 341.000 casas y departamentos, se encuentran vacías, bastante por encima del 18% de promedio nacional. (ANSA).